El sabor más intenso de los trópicos
El maracuyá es originario de las zonas tropicales de América del Sur, especialmente de Brasil, Paraguay y Argentina. Los exploradores españoles lo encontraron en el siglo XVI, y los misioneros jesuitas bautizaron su flor con el nombre de 'flor de la pasión' — no por su sabor, sino porque interpretaron sus elementos como símbolos de la Pasión de Cristo: los filamentos como la corona de espinas, los tres estilos como los clavos, los cinco pétalos como los apóstoles.
Los misioneros vieron en su flor la Pasión de Cristo. Nosotros vemos el fruto más intenso de los trópicos.
De ahí viene el nombre 'maracuyá' en guaraní y 'passion fruit' en inglés. Hoy se cultiva en más de 50 países tropicales, y Brasil es el mayor productor mundial. Su sabor intenso y perfumado lo hace único en la cocina y en la industria alimentaria.
La flor del maracuyá es una de las más complejas del mundo vegetal. Solo permanece abierta unas pocas horas al día, y necesita polinizadores muy específicos para dar fruto.
Cuando la piel del maracuyá está arrugada, la fruta está en su punto más dulce y concentrado. Una piel lisa indica que todavía no está madura.
El maracuyá tiene un efecto relajante natural. Su pulpa contiene alcaloides y flavonoides con propiedades ansiolíticas, usados en fitoterapia.

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Ingredientes
Hidratar la gelatina en agua fría 5 min. Calentar la pulpa con azúcar y limón sin hervir; disolver la gelatina escurrida. Enfriar a temperatura ambiente. Incorporar la nata montada con movimientos envolventes y después las claras a punto de nieve. Repartir en copas y refrigerar 2 horas.

02
Ingredientes
Extraer la pulpa de los maracuyás. Mezclar con el vinagre y la miel hasta integrar bien. Añadir el aceite en hilo fino batiendo constantemente para emulsionar. Salpimentar al gusto. Perfecta para ensaladas verdes, pescado a la plancha o aves.

03
Ingredientes
Triturar las galletas y mezclar con la mantequilla derretida; presionar en la base del molde y refrigerar. Hidratar la gelatina; disolver en la pulpa calentada con el limón. Batir el queso con el azúcar glas, añadir la nata semi-montada y la gelatina tibia. Verter sobre la base y refrigerar 4 horas. Servir con pulpa de maracuyá fresca.
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